Empieza por una tarea concreta
Describe una actividad frecuente que hoy consume tiempo o genera fricción. Anota quién la realiza, qué información necesita y qué resultado considera correcto.
- Elige una tarea repetible y acotada.
- Prefiere información que puedas usar con autorización.
- Define quién revisará el resultado antes de utilizarlo.
Acordar límites es parte del diseño
Antes de probar una herramienta, decide qué datos no deben ingresarse, qué decisiones siguen siendo humanas y cómo se corregirán los errores. Un resultado convincente no equivale automáticamente a uno correcto.
- Identifica datos sensibles o confidenciales.
- Establece revisión humana para resultados de impacto.
- Conserva una forma de volver al proceso anterior.
Haz una prueba que permita aprender
Compara unos pocos ejemplos reales, previamente autorizados, con el proceso actual. Observa calidad, tiempo de revisión y dificultades de uso. Si la prueba aporta valor, documenta instrucciones y responsables antes de extenderla.